Dicen que las heridas MÁS profundas son precisamente las que te hacen, al mismo tiempo, MÁS fuerte.
Aunque a veces preferiría que no fuese así...
Es verdad que cuando querés sos un boludo, sí, pero MI boludo. Muchas veces reconozco que te peleo solamente para joder y hacer las paces, aunque sea absurdo me divierto. No soy alguien fácilmente soportable, por eso no sé qué hacés con alguien como yo (ah, inteligente comentario), pero esa no es la cuestión, sino que estoy con vos por algo más que por el hecho de que me guste molestarte. Estoy con vos porque nunca pensé que pudiese querer a nadie como te quiero a vos, a nadie. Te colaste en mi vida como quién no quiere la cosa, de la noche a la mañana y mi cerebro empezó, por segunda vez y mucho años después, a fijarse en vos de nuevo. Adoro tu nariz.